Avispas, haberes y deberes en el pitcheo

El cerrador Jorge Luís Bravo necesita mejorar su desempeño
Jorge Luís Bravo, ineficaz en la tarea del cierre

Desde que el equipo de Santiago de Cuba dejó de poseer una arrolladora ofensiva, que fue su signo distintivo y punta de lanza en el camino hacia las victorias, se hizo cada vez más necesario conseguir una mayor eficiencia de su pitcheo para poder aspirar al triunfo.

El pobre desempeño de los lanzadores unido a una menor capacidad para producir carreras ha sido la fatal combinación que ha traído como consecuencia el desplome en los resultados y la consecuente exclusión de la postemporada en los últimos años.

En la presente 54 Serie Nacional de Beisbol, precedida como se sabe por el certamen sub-23, había razones para un moderado optimismo respecto a las posibilidades del cuerpo de lanzadores de las Avispas, habida cuenta el buen desempeño de algunas figuras emergentes y los visos de madurez que venían dando algunos otros.

Desde antes del comienzo de la temporada ya los especialistas del área habían diseñado una estrategia para tratar de lograr el mayor número de victorias en los dos primeros tercios del campeonato porque el calendario parecía más comprometido para la segmento final.

De tal modo, conscientes de un mal que se había manifestado recurrentemente en temporadas recientes (debilidades del relevo en el final de los partidos) decidieron trabajar con una rotación de cuatro abridores, utilizar a los más experimentados para el relevo y procurar un cerrador efectivo que pudiera ser una suerte de cerrojo para preservar ventajas.

El esquema comenzó con un aceptable comportamiento pero las fisuras no demoraron en presentarse y el equipo a duras penas sólo consiguió un paso que si bien lo mantuvo coqueteando con la zona de clasificación (ganaban tanto como perdían) no le permitió incluirse con autoridad en el selecto grupo de los ocho primeros.

El inventario de problemas no fue insignificante. Sin pretender un orden por importancia les presento una breve enumeración: Danny Betancourt no ha sido ni la sombra de lo que fue y es evidente su incapacidad para aportar siquiera un triunfo a la causa rojinegra, Edialbert Valentín –otro de los abridores planificados- ha estado totalmente por debajo de las expectativas; Jorge Luís Bravo, a quien se asignó el rol de cerrador, no ha conseguido encarar satisfactoriamente esta importante misión; Alaín Delá, otra pieza clave por su experiencia, no ha logrado establecer su jerarquía en el rol de relevo; Edisleidis Núñez, un lanzador zurdo con posibilidades y quien había sido llevado al rol de abridor tuvo que ser separado del equipo por problemas de disciplina; Yoandri Montero que en un momento dado también fue activado para las aperturas, tras un comienzo halagüeño fracasó en esta tarea y tampoco ha podido hacerse justicia en el rol de relevo y Yaumier Sánchez es un presente ausente pues su lugar en la nómina es puramente formal porque su vieja lesión no lo ha dejado actuar.

Pese a este esbozo de las retos aparecidos en el camino es necesario reconocer que el equipo ha tenido su mayor dolor de cabeza en el relevo; los iniciadores han cumplido mucho mejor su misión encabezados por Alberto Bisset (cuatro ganados, dos perdidos y efectividad de 2.17) y Ulfrido García (tres ganados y tres perdidos y efectividad de 2.53) que han sido indudablemente los de mejor desempeño.

Esta afirmación precedente se puede certificar con estos números: los abridores trabajan para efectividad de 3.37 y los contrarios le batean para 264; en tanto los relevistas tienen promedio colectivo de carreras limpias de 4.15 y los bateadores promedian frente a ellos para 287.

Adicionalmente es de hacer notar que Santiago de Cuba solamente ha logrado seis puntos por JS, dos de ellos casualmente aportados por el palmero Bisset que se ha multiplicado a favor del equipo en las tareas de abrir y relevar.

Jorge Luís Bravo en dieciséis actuaciones de relevo apenas ha salvado dos juegos y los otros lanzadores tienen un prontuario igualmente negativo: Carlos Font once salidas 1 JS, Jorge Ricardo Díaz doce actuaciones 1 JS, Delá doce misiones y no ha salvado, Maletá una docena de llamados desde el bullpen y no ha salvado.

La reciente enumeración tiene mucho que ver con el desenlace negativo de algunos encuentros que finalmente cuajaron como derrotas ante la manifiesta incapacidad para defender ventajas que llegaron esperanzadoramente hasta el último tercio de juego.

Si miramos el estado de los equipos comprenderemos a la brevedad que apenas un puñadito de triunfos habría colocado al Santiago de Cuba en una sólida posición entre los equipos vanguardistas.

Ahora bien si nos remitimos nuevamente a las estadísticas observaremos que en sentido general el pitcheo santiaguero trabaja para 3.70 y es el séptimo de un campeonato en el que solamente dos conjuntos trabajan para menos de tres carreras por cada nueve entradas de actuación: Matanzas 2.89 y Artemisa 2.95.

Luego es evidente que de haber logrado una mejor respuesta de la segunda línea de su cuerpo monticular la situación del equipo sería totalmente diferente.

Por estos rumbos andará la reflexión de los entrenadores en esta etapa de tregua para tratar de conseguir el necesario sprint final en los doce juegos restantes de la clasificatoria y evitar que el pitcheo se convierta en una frustrante rémora.

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